sábado, 12 de febrero de 2011

Jorge Manrique 1BH

Conocido por las Coplas a la muerte de su padre, también investigó el amor:


Diciendo qué cosa es el amor”
(Jorge Manrique, siglo XV)
 
 Es amor fuerza tan fuerte            
 que fuerza toda razón;          
     una fuerza de tal suerte,               
    que todo seso convierte                 
    en su fuerza y afición;                 
    una porfía forzosa           
   que no se puede vencer,                 
   cuya fuerza porfiosa            
  hacemos más poderosa             
 queriéndonos defender.          
 Es placer en que hay dolores.                
           dolor en que hay alegría,              
           un pesar en que hay dulzores,           
           un esfuerzo en que hay temores,                 
    temor en que hay osadía;                
    un placer en que hay enojos,                 
    una gloria en que hay pasión,           
    una fe en que hay antojos,              
    fuerza que hacen los ojos               
    al seso y al corazón.           

    Es una cautividad            
    sin parecer las prisiones,              
    un robo de libertad,            
    un forzar de voluntad           
    donde no valen razones;                 
    una sospecha celosa          
    causada por el querer,          
    una rabia deseosa               
    que no sabe qué es la cosa              
    que desea tanto ver.            

    Es un modo de locura                 
    con las mudanzas que hace               
    una vez pone tristura,          
    otra vez causa holgura          
    como lo quiere y le place;              
    un deseo que al ausente              
    trabaja pena y fatiga;          
    un recelo que al presente               
    hace callar lo que siente,              
    temiendo pena que diga.                 
          Todas estas propiedades              
    tiene el verdadero amor;                
    el falso, mil falsedades,               
    mil mentiras, mil maldades,             
    como fingido traidor;           
    el toque para tocar          
    cuál amor es bien forjado,              
    es sufrir el desarmar,          
    que no puede comportar          
    el falso sobredorado. 

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