Se casó en 1915 con Margarita Bonmatí Botella, una alicantina natural de Santa Pola e hija de un industrial con destilerías en Argel. Salinas le escribió cada día una carta de amor y ese epistolario fue recogido en Cartas de amor a Margarita (1912–1915) por su hija Soledad Salinas; también tuvo otro hijo, Jaime Salinas, editor y escritor.
En 1918 Salinas consiguió una cátedra en la Universidad de Sevilla (donde tuvo como alumno a Luis Cernuda) y entre 1922 y 1923 enseñó en Cambridge; pasó luego a la de Murcia (1923–1925). En 1925 publicó una versión modernizada del Cantar de Mio Cid. En 1926 llegó a la Universidad de Madrid, donde fundó en 1932 la revista Índice Literario para dar cuenta de las novedades literarias hispanas.
Fue nombrado profesor de la Escuela Central de Idiomas y secretario general de la Universidad Internacional de Verano de Santander. Allí conoció en el verano de 1932 a una estudiante estadounidense, Katherine R. Whitmore, que sería luego profesora de lengua y literatura española en Smith College (Northampton, Massachusetts). Ella es la destinataria de su trilogía poética La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento. El romance se mantuvo aun cuando Katherine regresó a Estados Unidos para proseguir sus estudios, en forma epistolar; volvió para el curso académico 1934–1935, pero la mujer de Salinas descubrió el affaire e intentó suicidarse. Ante esto Katherine intentó poner fin a la relación, pero la Guerra Civil y el exilio del vate en Norteamérica, dificultaron estos propósitos; de todas formas, en 1939 Katherine se casó con su colega Brewer Whitmore y, aunque tuvo aún esporádicas noticias sobre Salinas, la conexión se rompió definitivamente. Se vieron por última vez en 1951, y Katherine falleció en 1982; autorizó sin embargo la publicación de su Epistolario con Salinas, guardado en la biblioteca de la Universidad Harvard, siempre que fuera 20 años después de su muerte y se omitieran las que ella le envió. Las de Salinas son unas trescientas, testimonio de una relación que duró quince años hasta que concluyó en 1947.
LUIS CERNUDA Y EL DESEO

Fue muy posiblemente en marzo de 1931 cuando Cernuda conoció a Serafín Ferro, su amante a lo largo de más de un año. La aventura amorosa se correspondería con las fechas exactas en las que el poeta sevillano redacta los poemas de Los placeres prohibidos, libro esencial en el que culmina la vertiente surrealista del autor. El hecho explicaría si no el contenido total de la obra, sí la omnipresencia que adquiere el cuerpo en los poemas y el obsesivo ritual erótico al que obedecen muchos de ellos. ¿Quién es el protagonista de esta obra? Por lo que sabemos de él, Ferro había nacido en el seno de una familia obrera de A Coruña alrededor de 1912 o quizás algo más tarde. Fue Lorca quien lo conoció en Madrid en una de sus salidas nocturnas. El muchacho, ‘de gracioso gesto y voz dulce’, —en palabras de Lorca— no era entonces sino un vagabundo que solicita su ayuda y que acaba conmoviendo a Cernuda con el relato de sus andanzas. Presentado por Lorca a Aleixandre y Cernuda, será este último quien se convierta en su más directo protector y quien idealice hasta grados extremos la figura de quien —un mantenido al fin al cabo —acabaría sumiéndolo en la que quizás deba ser considerada como la más absorbente y atormentada historia amorosa de su vida”.
Más información del poeta en este enlace:
Luis Cernuda
Y en este:
La Generación del 27

No hay comentarios:
Publicar un comentario