Los alumnos y alumnas de Literatura Universal de B1H pasaron una entretenida mañana, llena de cine y fotos, en el Caixa Forum. Visitamos la exposición de Georges Méliès que fue un director de cine, mago, actor, productor e incluso vendedor de juguetes, y una figura esencial para entender los comienzos de la magia del cine.
Comienzo de la Exposición
Teatro Robert- Houdin (maqueta)

Maqueta de su estudio
En la exposición, pudimos ver su historia, el Viaje a la luna (1902) basado en la novela de Jules Verne, que hemos visto en clase, conocimos a los selenitas, muy curiosos,
al autómata de la película, donde sale parte de la vida de Méliès, La invención de Hugo; también conocimos los trucos de Méliès para lograr efectos especiales, cómo se empezaron a filmar películas, el teatro que tenía, sus carteles, etc.
Después visitamos el edificio, la terraza y la tienda, y tras algo de tiempo libre, que aprovecharon muy bien, regresamos al instituto.
Aportaciones al cine de Méliès
Méliès fue uno de los pioneros en la historia del cine, innovador y creativo, gracias a él, el cine, ya desde el comienzo, tomó rumbos que permitieron después avanzar en sus relatos y en sus técnicas. Al mismo tiempo que Melies buscaba su camino en París, en Londres, un personaje con idénticas fantasías John Nevil Maskelyne, inauguraba la conocida «England's Home of Mistery», habitada por autómatas y, naturalmente, ilusiones proyectadas por la linterna mágica. Maskelyne, además, es el primer maestro de Méliès, quien recibe de él las primeras enseñanzas de su vida profesional como mago. Es casi seguro que sin la influencia de Robert-Houdin y Maskelyne, Méliès no se hubiera decidido a adquirir su primer cinematógrafo
Efectos especiales
Meliès introdujo en el cine la magia y la ficción, y para ello, utilizó innumerables efectos especiales de su creación. Algunos de ellos fueron fruto de la casualidad, otros de su imaginación desbordante. Para él, la pantalla del cine es como la chistera del mago.
El truco de sustitución. Stop trick (literalmente «truco de parar»): el azar llevó a Méliès a su descubrimiento. Se encontraba filmando en la Plaza de la Ópera cuando, de pronto, se atascó la cámara. Al mover la manivela descubrió con asombro cómo los ómnibus que circulaban por la plaza se habían transformado en coches fúnebres, y los hombres en una procesión de mujeres.
Animación fotograma a fotograma o paso de manivela. Stop-motion. Méliès advirtió que, deteniendo el movimiento de la manivela de la cámara, y después volviendo a rodar, podían lograrse todo tipo de efectos de desaparición y transformación. El cineasta francés no puede atribuirse en solitario este descubrimiento pues, poco antes, en 1895, Alfred Clark, un empleado de la Edison Kinetoscope Company, en Nueva Jersey (Estados Unidos), había realizado una película titulada The execution of Mary, queen of scots, en la que empleaba este efecto visual al rodar la decapitación de la protagonista.
Exposición múltiple del negativo (doble sobreimpresión). Filmaba sobre negro y luego superponía las imágenes)
Fundidos a negro y desde negro. Que se reprodujeron prácticamente en todo el cine mudo.
Su proyector y cámara. Kinetógrafo, muy similar al kinetoscopio de Edison
Cuando Melies vio el cinematógrafo de los hermanos Lumiere, y no le quisieron vender el proyector, se fue a Inglaterra a ver a Robert William Paul, eminente óptico y miembro de la Escuela de Brighton, que le vendió un modelo de bioscopio, un armatoste difícil de transportar que sólo servía para proyectar películas, no para impresionarlas. En esencia, no presentaba sustanciales diferencias con respecto al kinetoscopio de Edison. Aunque no era lo que estaba buscando, por ahora se conformaba. Como su ingenio era grande e inquieto, no tardó en cambiar su mecanismo para conseguir positivar la realidad. La reconversión de cámara a proyector era sumamente costosa, pero sus habilidades eran grandes como mecánico y meses más tarde desarrolló un aparato de prestaciones similares al cinematógrafo, con una curiosa rampa helicoidal por la que se movía el negativo. Era el kinetógrafo o teatrógrafo. En 1896 grabó su primera película, Partida de naipes, una sola escena de menos de un minuto.
Trucos de tramoya
Para las filmaciones utilizaba decorados especiales, con trampillas, cuerdas, fondos: «Empleando mis conocimientos especiales de ilusionismo reunidos a lo largo de 25 años de práctica en el teatro Robert-Houdin, fui introduciendo en el cinematógrafo trucos de tramoya, de mecánica, de óptica, de prestidigitación», escribió Melies.
Coloreado a mano de películas
A Melies se le atribuye, con dudas, la creación de la primera película en color, o coloreada a mano. La mansión del diablo (1896), El caldero infernal (1903) o El inquilino diabólico (1909). Por lo general, eran filmes con abundancia de explosiones y llamas. Colorear a mano ya se hacía con las láminas de linterna mágica, pero era muy trabajoso, pues había que pintar todos los fotogramas, uno a uno. Para este fin contrató a un equipo con experiencia en el coloreado de linterna mágica.
«Chomón es otro de los cineastas que se cruzan en la vida de Méliès. La esposa del español, Julienne, se encargaba de supervisar al grupo de artesanas que coloreaban, fotograma a fotograma, las películas de Georges Méliès. A la vista de tan dificultosa tarea, Chomón idea un sistema de tramas que permite colorear la parte correspondiente de cada fotograma, ahorrando tiempo y trabajo. Aunque Méliès rechaza el sistema, admite que Chomón sea su representante en Barcelona. Poco tiempo después, ambos competirán estrechamente en el ámbito de los efectos especiales.»
















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