jueves, 13 de octubre de 2016

Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016


Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, nació en Duluth, Minnesota (Estados Unidos) el 24 de mayo de 1941. Desde la infancia mostró un gran interés por la música y la poesía. Vivía en un entorno rural y conoció de primera mano la música tradicional americana de origen europeo. En 1959 empezó a estudiar en la Universidad de Minnesota, donde entró en contacto con la llamada música folk y con la canción protesta. Frecuentaba los locales nocturnos en los que se interpretaba música y pronto empezó a actuar en ellos. Además, pasaba más tiempo cantando y tocando la guitarra y la armónica que estudiando. 
Fue entonces cuando adoptó su nombre artístico, en homenaje al poeta americano Dylan Thomas. Bob Dylan abandonó definitivamente los estudios universitarios y, decidido a dedicarse por completo a la música, en 1961 se trasladó a Nueva York.
Allí empezó a cantar en los cafés de Greenwich Village, donde se reunían los aficionados al folk. El joven cantante llamó la atención de las más importantes figuras del género, a las que admiraba y que pronto lo consideraron uno de los suyos. Con sus guitarras, banjos, tambores y armónicas, los cantantes folk de los años sesenta iban de la mano con la expansión de los movimientos por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. Músicos como Pete Seeger, Peter, Paul and Mary o  Joan Baez, en general jóvenes comprometidos blancos de clase media y urbanos, estaban convencidos de que con canciones podían combatir el comercialismo, la hipocresía, la injusticia, la desigualdad y la guerra. También Bob Dylan transmitía con sus letras de alto contenido poético mensajes que daban un nuevo sentido a la música popular. Sus canciones de protesta no sólo reflejaban los sentimientos de la gente hacia los temas contemporáneos, sino que los creaban, ganándose el título de la voz de su generación.

                                                     
                                                                Con Joan Baez
Una elogiosa crítica aparecida en The New York Times le abrió las puertas del mercado discográfico: la discográfica Columbia Records le ofreció grabar su primer disco, titulado Bob Dylan (1962). En este primer vinilo alternó canciones del repertorio folk y blues e incluyó dos temas propios. Bob Dylan fue bien recibido por la crítica y el público y ya mostraba las características esenciales de su estilo: mezcla de las distintas tradiciones musicales populares americanas (especialmente el folk de origen europeo y el blues afroamericano) y gran importancia de las letras de las canciones.
En 1963 se publicó su segundo disco, The Freewheelin’ Bob Dylan, que fue un gran éxito. De entre las canciones que contenía este álbum destaca Blowin’ In The Wind, convertida muy pronto en un auténtico himno generacional. Esta canción se cantaba en las manifestaciones pacifistas y a favor de los derechos civiles de la población afroamericana y fue rápidamente traducida a diversos idiomas. Dylan se había convertido en una figura de proyección internacional. Su tercer disco llegó en 1964 y el título, que lo es también de una de las canciones que contiene, expresa el sentir de una época: The Times They Are A-Changin’ (Los tiempos están cambiando).
La imagen de Dylan como cantautor comprometido y figura importante de la canción protesta cambió con su siguiente disco, aparecido en 1965 y titulado Highway 61 Revisited, que incluye el tema Like a Rolling Stone. Esta canción, un auténtico exponente de genuino rock-and-roll, marcó el inicio del Dylan rockero, aunque no dejara de conceder gran importancia a las letras. En el Festival de Folk de Newport, ante la sorpresa y disgusto del público, actuó acompañado por una guitarra eléctrica y amplificadores: no volvería a ser invitado. Lo que estaba haciendo Dylan era revolucionar la idea de música folk, ampliando sus posibilidades. El 1 de junio de 1966 conquistó Europa desde el Olympia de París. El 29 de julio de este mismo año sufrió un accidente de moto, tras el cual desapareció de la vida pública durante dos años.

 
En 1970 se estrenó la película El precio del fracaso, dirigida por Sidney J. Furie y con banda sonora de Bob Dylan. Tres años después llegó a la gran pantalla un nuevo filme con música de Dylan, Pat Garret y Billy The Kid, dirigida por Sam Peckinpah y en la cual el cantante interpretaba un pequeño papel. En 1975 rodó su única película como director, Renaldo y Clara, y tres años después apareció en un documental firmado por Martin Scorsese titulado El último vals. Para este último trabajo, el director americano se basó en el histórico concierto de despedida de The Band, el grupo que entre mediados de la década de 1960 y mediados de la siguiente acompañaba a Bob Dylan en muchos de sus recitales. El concierto tuvo lugar el Día de Acción de Gracias en Winterland, San Francisco, y en él participaron, además de Dylan y The Band, músicos notables como Eric Clapton, Neil Young, Ringo Starr y otros.
Sus canciones de la década de 1980 responden, en su mayoría, a sus inquietudes religiosas, y sus letras adquieren una notable profundidad. No vivía entonces su momento de mayor popularidad, aunque los veinticinco años de carrera musical no pasaron por alto ni a su discográfica ni al público. Así, en 1985 apareció un quíntuple álbum antológico, Biograph, que contenía versiones inéditas de algunas de sus canciones. Fue durante años un referente generacional, y llegó un momento en que los textos de sus canciones empezaron a interesar seriamente a la intelectualidad de la época. El gran poeta del movimiento beat Allen Ginsberg no dudó en mostrar su admiración por Dylan refiriéndose a él como “un importante bardo americano del siglo XX cuyos textos han influido a generaciones en todo el mundo, lo cual le hace acreedor del premio Nobel”. A lo largo de su carrera ha recibido premios como el doctor honoris causa por la Universidad de Princeton, diversos Grammy y el Lifetime Achievement Award como reconocimiento a su trayectoria artística. Comendador de la Orden de las Artes y las Letras francesas, en 2001 recibió un Óscar a la mejor canción original y un Globo de Oro por Things Have Changed, tema incluido en la banda sonora de la película The Wonder Boys, dirigida por Curtis Hanson. En 2006 recibió dos nuevos premios Grammy por Modern Times, disco editado ese mismo año y galardonado como mejor álbum de folk contemporáneo. Además recibió por una de las canciones de este trabajo, Someday Baby, el reconocimiento como mejor solista de rock.
En los últimos años Dylan ha participado en la banda sonora de nuevas películas como Miedo y asco en Las Vegas, de Tery Gilliam (1998), y Anónimos, de Larry Charles (2003), en la que también intervenía como actor encarnando a una vieja gloria de la música encerrado en prisión. Pero también su vida y su obra han interesado a directores de cine importantes, como Martin Scorsese, que en 2005 realizó un documental titulado No Direction Home. Dos años después llegaba a la gran pantalla un filme en el que Dylan no intervenía directamente pero que estaba basado en su vida, I’m Not There, dirigido por Todd Haynes. El filme, que contaba con el beneplácito del artista, fue presentado en el Festival Internacional de Cine de Venecia en agosto de 2007.
La publicación de su autobiografía. Chronicles Volume One en 2004 supuso todo un acontecimiento literario internacional. En junio de 2007 se hizo pública la concesión del premio Príncipe de Asturias de las artes al cantante, que no acudió a recoger el premio y mandó una nota de agradecimiento. 
(Información de biografíasyvidas.com y otros artículos)


Algunos de los motivos para haber recibido este premio son los siguientes: "Por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción".  "Si miramos miles de años atrás, descubrimos a Homero y a Safo. Escribieron textos poéticos para ser escuchados e interpretados con instrumentos. Sucede lo mismo con Bob Dylan. Puede y debe ser leído". "Es un gran poeta en la tradición en lengua inglesa, muy original que durante 54 años ha seguido actuando y reinventándose a sí mismo, creando una nueva identidad".



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