Fue al colegio de San Nicolás en Bilbao, donde nació en 1864, de ese colegio recuerda a su maestro don Higinio. De sus diez años recuerda el bombardeo de Bilbao.
En 1875 empieza el Bachillerato en el Instituto Vizcaíno, publicó por primera vez en un diario en 1880 a los dieciséis años, por entonces comienza su crisis espiritual.
En 1880 estudia Filosofía y Letras en Madrid, deja de ir a misa un año después. Su primer trabajo fue como profesor de latín en el instituto donde él había estudiado.
En 1891 se casa con Concepción Lizárraga, su amiga desde los 12 años, ella fue muy importante en su vida. Tuvo 9 hijos, uno de ellos, Raimundo, era hidrocefálico, Murió a los seis años y Unamuno sufrió mucho por ello. En 1897 abandona el Partido Socialista. En 1899 obtiene la cátedra de Griego. Dedicó su vida a impartir clases y a escribir, fue rector en la Universidad de Salamanca.
Estuvo encarcelado en Fuerteventura (1924) por su oposición a la Dictadura de Primo de Rivera. Por motivos políticos sufrió el exilio en dos ocasiones. Residió en Francia. En 1932 volvió a Salamanca y estuvo hasta 1936 como profesor de Historia de la Lengua.
Fue el mayor de la Generación del 98.
SOBRE SU CRISIS
En 1867 se produjo una experiencia en la vida de Unamuno que le llevó a sufrir una gran crisis religiosa. La idea del suicidio le rondó la cabeza en varias ocasiones pero acabó desechándola porque tenía una familia que mantener y por las dudas que abrigaba aún sobre la inmortalidad Este episodio que sucedió en los últimos años del siglo XIX ya no abandonó nunca su memoria porque de él se derivó el gran problema de todo el pensamiento de Unamuno: el problema de la inmortalidad humana, que se convirtió en el eje sobre el que se desarrolló toda la obra de Don Miguel, no sólo en su pensamiento más cercano a la filosofía —que se puede identificar más claramente en sus ensayos—, sino también en sus novelas como Niebla. Don Miguel creía que la inmortalidad proporciona a la muerte su más hondo sentido_ y permaneció marcado profundamente por este problema el resto de su vida.
Algunos han caracterizado esta experiencia de Don Miguel como una neurosis cardiaca sobrevenida por el agotamiento o la preocupación por todos los problemas que tenía en ese momento. Esta experiencia que se produjo la noche del 21 ó 22 de marzo de 1897 supuso un cambio de dirección en su pensamiento.
El episodio fue el siguiente:
Aquella noche de marzo sufría insomnio. Daba vueltas en la cama con desasosiego. De pronto sintió que su corazón le fallaba y se vio en las garras del "ángel de la nada". Fue una terrible conmoción. Le sobrevino un llanto inconsolable. Entonces la pobre esposa le abraza y, acariciándole, le dice: "¿Qué tienes, hijo mío?" Al día siguiente desaparece de casa y se refugia en el convento de los dominicos, donde pasa tres días rezando.


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