Vienes, te vas, vuelves,
y te cobijas como un animal asustado.
Yo, enferma y tiritando vuelvo a dejar que me
inundes y me conviertas en hipotermia.
Paseando con las cuerdas atadas,
el sol en un solo amago las quema y rompe,
desata los árboles y volvemos al césped.
Sale el sol y nos pega en las manos,
nos calienta los nudillos
y nos ponemos a buscar
otra excusa para abrazarnos.
Como un círculo.
Y yo, directora de orquesta,
acabo vapuleada por tus acordes.
Y es que somos como el universo; eternos.
Escondiéndote entre sonrisas abusando de la
belleza abstracta de los sentimientos, pules en
mí defectos que ni padezco.
Te expandes, mágico, como el polvo.
Me abrazas. Me devuelves al mundo.
Me coges, me llevas.
Vuelvo a nadar en gravedad cero.
Absoluto y genérico, no eres más que la imágen
de todas las constelaciones reflejadas en curvas.
Piel suave, helado en invierno. Terso y cómodo.
Vulnerable a los asteroides.
Locura entre pasos, pisotones y tropiezos.
Siempre; siempre serás esos ojos
de tragedia que me llevan al calor,
del frío que hiela.
Los pálpitos, desmontados con el ruido de las tormentas.
Serás arte en mis letras.
Añoro en mis venas.
Serás tanto que tanto puedo escribir.
Demente yo, de estar colgada del universo.
Feliz, de estar colgada de ti.
Yo, enferma y tiritando vuelvo a dejar que me
inundes y me conviertas en hipotermia.
Paseando con las cuerdas atadas,
el sol en un solo amago las quema y rompe,
desata los árboles y volvemos al césped.
Sale el sol y nos pega en las manos,
nos calienta los nudillos
y nos ponemos a buscar
otra excusa para abrazarnos.
Como un círculo.
Y yo, directora de orquesta,
acabo vapuleada por tus acordes.
Y es que somos como el universo; eternos.
Escondiéndote entre sonrisas abusando de la
belleza abstracta de los sentimientos, pules en
mí defectos que ni padezco.
Te expandes, mágico, como el polvo.
Me abrazas. Me devuelves al mundo.
Me coges, me llevas.
Vuelvo a nadar en gravedad cero.
Absoluto y genérico, no eres más que la imágen
de todas las constelaciones reflejadas en curvas.
Piel suave, helado en invierno. Terso y cómodo.
Vulnerable a los asteroides.
Locura entre pasos, pisotones y tropiezos.
Siempre; siempre serás esos ojos
de tragedia que me llevan al calor,
del frío que hiela.
Los pálpitos, desmontados con el ruido de las tormentas.
Serás arte en mis letras.
Añoro en mis venas.
Serás tanto que tanto puedo escribir.
Demente yo, de estar colgada del universo.
Feliz, de estar colgada de ti.
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